Los amores de segunda mano son los que más existen. De hecho, en estos tiempos para tener un amor 0 kilómetros tendrías que estar en edad escolar e incluso aun así corres el riesgo de que tu media naranja, si es de las precoces, ya la hayan probado otras u otros antes que tú.
¿Pero que tiene de malo estar con alguien “usado”? Bueno, depende de cómo haya sido tratado por su antiguo propietario. Es como los autos, ni más ni menos.
Si la antigua dueña era aventurera, muy probablemente ese amor usado tiene mucho kilometraje. Pero eso no quiere decir que ya no dé para más. Si le hizo el mantenimiento adecuado, es hasta mejor porque ya anda solito, incluso en terrenos difíciles.
Si la propietaria anterior era descuidada, es posible que su pareja esté en el último estado del abandono, tenga serios problemas que no se notan a primera vista y hasta podría estar oxidado en algunas zonas.
Si por el contrario, la única dueña que tuvo era una mujer mayor, seguramente su pareja de segunda mano tiene poco uso y sus piezas son originales. Ésta es una de esas oportunidades que no debe dejar pasar, no sólo por lo que obtiene sino porque hay que tener en cuenta que, a diferencia de los autos, las antiguas propietarias nunca pierden todos los derechos una vez “ceden” a sus parejas. Y a esta “ex” ya no le debería quedar mucho tiempo en el mercado.
Madame Mon Amour - Los caballeros las prefieren brutas
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